martes, 14 de junio de 2005

Kirchner y el Mercosur


Original en La Nación On Line

Últimamente han saltado a la vista profundas diferencias entre Kirchner y Lula que, a pesar de ciertos comentarios, ambos pretenden ocultar. Las quieren ocultar porque saben que de decir expresamente lo que piensan y las intenciones que tienen, el Mercosur como proyecto político quedaría totalmente bloqueado. Pero por otra parte, Kirchner sigue inmerso en una burbuja ideológica rebelde que él cree lo ha llevado a la presidencia, cuando en realidad a la presidencia lo llevó el inmenso aparato burocrático justicialista que logró enfrentarlo a Menem, un personaje más que odiado por la sociedad argentina.

La compatibilidad política que existía entre los diferentes estados de Norteamérica en 1789, año en que se aprueba la constitución de la Unión, "casi" existe en Europa (por eso Europa ha avanzado bastante pero todavía le falta avanzar), pero definitivamente no existe en una Sudamérica dominada por la inestabilidad y el autoritarismo burocrático e ideológico por un lado (Venezuela, Bolivia, Argentina, Perú, Paraguay) y dominada por un sistema democrático estable y consolidado por otro (Brasil, Chile, Uruguay).

¿Cómo se pretende crear en un contexto semejante una Unión Sudamericana estable, en paz, y con una visión orientada al largo plazo? Es evidente que la unión de los sudamericanos deberá alcanzarse, no por una simple voluntad política por parte de algunos dirigentes, sino que además por un proceso de negociación nacional inmerso en un contexto dominado por ciertos intereses políticos y económicos en común.

Si somos sinceros, admitimos que existen dos líderes fundamentales que marcan las alternativas a seguir para los pueblos sudamericanos: Lula y Chávez; Brasil y Venezuela. Son los dos referentes más importantes y más poderosos, uno del modelo democrático republicano, y otro del modelo populista oligárquico. Brasil es claramente un líder en Sudamérica. Es el país más poblado y el que posee una mayor industria. Por otro lado, Venezuela es un país rico en petróleo, producto que genera una gran cantidad de divisas, las cuales le han permitido a Chávez construir una inmensa maquinaria clientelista que lo mantiene en el poder como un jerarca irremplazable.

Si analizamos estos dos países vamos a entender por qué el Mercosur es un proyecto tan estancado. Primero en principal, el dominio absoluto impide la correcta distribución de poder. Un caudillo nunca va a negociar cederle poder a un ámbito superior. Porque un caudillo no necesita hacerlo para mantenerse en el gobierno. Un caudillo tiene a su pueblo en las manos. Sólo va a permitir la constitución de un gobierno supranacional si este gobierno es una prolongación de su sistema y le permite aumentar su influencia. Por ejemplo, la URSS se podría decir que era un Estado que abarcaba diversas repúblicas. Pero no hace falta abrir un ojo para darnos cuenta de que todas las decisiones se tomaban en Moscú.

Por otro lado, en Brasil ha comenzado últimamente un proceso de participación ciudadana que le ha traído muchos beneficios. Por ejemplo, en algunas grandes ciudades con problemas con la droga, el presupuesto participativo ha aumentado la cantidad de cerebros dispuestos a crear soluciones alternativas. Se constituyen congresos barriales sin ningún tipo de autoridad real pero que son capaces de presentar proyectos al municipio. Si la mayoría de los ciudadanos y el gobierno municipal están de acuerdo, las resoluciones se llevan a la práctica.

Uno de los proyectos, en Porto Alegre, ha sido reunir a personas que comúnmente se habrían volcado al negocio de la droga para que trabajen de recicladores. Esto generó puestos de trabajo y mayores inversiones en el sector de reciclado de basuras. Todo fue posible porque existe en Brasil un sistema democrático con una justicia independiente y una transparencia y eficiencia gubernamental más que aceptables.

En Venezuela se realizan plebiscitos que sólo terminan dándole a Chávez el poder necesario para eliminar a la oposición. En Brasil la alternancia entre gobiernos se produce respetando las reglas de juego y manteniendo una política de Estado a largo plazo en busca del desarrollo y el bien común de los ciudadanos. En Venezuela no se crean puestos de alta capacitación ni se favorece una desconcentración de los monopolios que aliente el emprendimiento individual. En Brasil el número de empresas y puestos de trabajo productivos y sostenibles, a pesar de haber altibajos, tiende a crecer. Venezuela no está desarrollando una industria que le permita mantenerse firme una vez agotado su petróleo. La industria de Brasil le está permitiendo obtener un puesto importante en el Consejo de Seguridad de la ONU.

La política exterior de Venezuela consiste en pelearse con los Estados Unidos y está acusada de proteger a grupos terroristas. Brasil mantiene buenas relaciones con la gran mayoría de los países del mundo. ¿A cuál de los dos se asemeja más nuestro presidente? Si el Mercosur es un proyecto del futuro, entonces los que miren hacia atrás no podrán unirse. Si el Mercosur es un proyecto de consolidación de los Derechos Humanos, las libertades civiles y la democracia, entonces los que favorezcan la impunidad, la corrupción y el autoritarismo quedarán fuera de juego. Si el Mercosur implica la integración de los pueblos para el beneficio mutuo con el intercambio comercial, entonces aquellos que deseen aislar a sus pueblos no podrán beneficiarse.

Si observamos la conducta de nuestro presidente: los roces con Lula, la transformación de las elecciones parlamentarias en un plebiscito de su gestión, la afinidad con Chávez, etcétera, nos daremos cuenta fácilmente si encaja o no en el proyecto del Mercosur que impulsa Brasil. Y empezaremos a ver de otra forma lo que él dice que son "roces necesarios para defender nuestros intereses". 


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