Este libro propone una
respuesta de una simplicidad desconcertante: todo se explica por cómo se
distribuye el poder. Donde el poder se concentra, aparecen la pobreza, el
privilegio y el abuso. Donde se reparte, florecen la prosperidad y la dignidad.
Y el poder no es fácil de distribuir: tiende a concentrarse, y se reparte solo cuando
se reparte el conocimiento.
Desde ese principio, el
autor desarma algunas de las confusiones más costosas de nuestro tiempo: no hay
que distribuir la riqueza, sino la capacidad de generarla; el poder y la
influencia no son lo mismo; el poder político condiciona al económico más que a
la inversa, por lo que no hay desarrollo sostenido sin calidad democrática; el
anarquismo económico, lejos de liberar, prepara el terreno para la ley del más
fuerte; y la democracia liberal, en su evolución hacia formas más directas y
descentralizadas, es el ideal político máximo al que puede aspirar la
humanidad.
El recorrido va de
Aristóteles a la inteligencia artificial, del enigma suizo a la decadencia
estadounidense, del populismo a los escenarios que vienen. Con datos, historia
y una arquitectura conceptual propia, no solo explica cómo funciona una
democracia, sino qué condiciones culturales y sociales la sostienen y la
perfeccionan.
Una herramienta tanto
para académicos como para ciudadanos que busquen orientarse en el turbulento
panorama político del siglo XXI.

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