FUENTE: Infobae.
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Fuente: Memo. |
En general, las organizaciones más visibles del movimiento feminista (aunque desde luego hay excepciones) suelen limitarse a denunciar un “sistema” machista o patriarcal en abstracto y a reclamar subsidios a ser administrados por ellas mismas (en claro conflicto de interés). Su discurso carece de propuestas concretas, y se vuelve cada vez más virulento para transmitir una sensación de desesperación que les permita presionar por más y más subsidios.
Así, se echa mano a corrientes extremistas del feminismo, generalmente inspiradas en el marxismo, que consideran que lo único que se debe hacer para mejorar la condición de la mujer es luchar contra el sistema capitalista. Mientras eso no se logre, se debe priorizar la obtención de recursos para paliar sus efectos y, de paso, generar redes clientelares que aumenten la capacidad de movilización y destrucción.