La revolución silenciosa del juicio por jurado
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Daniel Oyarzún: La víctima a la que el garantismo hubiera convertido en victimario. Fuente: FL. |
El jueves
13 de septiembre fue un día histórico para la Argentina. No porque el asesinato
de un criminal haya quedado impune; tampoco porque la familia de esa persona
esté molesta o dolorida. Eso no es para festejar. Fue un día histórico porque
el sentido de justicia básico y universal, que reside en la consciencia del ser
humano medio, ha prevalecido sobre las elucubraciones abstractas y dogmáticas
de una minoría que ha pretendido autoinfligirse un aire de falsa superioridad
alejándose deliberadamente del sentido común.
Un jurado
popular declaró “no culpable” a Daniel Oyarzún, el carnicero que, en un día de
trabajo común y corriente, fue sorprendido y atacado por unos malhechores que
casi arruinan por completo su vida. Sólo la arruinaron parcialmente (perdió su
negocio), y ahora el jurado popular le ha dado a esta víctima una nueva
oportunidad para reconstruir su vida y su tranquilidad.